Imaginemos a una actriz que gana el Oscar a la mejor
actriz protagonista. Con un espectacular vestido de Dior de
espalda descubierta, un peinado que luce con estilo y un joyerío
cual reluciente escaparate. Es la estrella, todos los focos,
las cámaras y los micrófonos buscan a la reina indiscutible de la noche. La
pava que ha ganado el premio a la mejor actriz protagonista. A la que
sacará Vogue en la portada en su número de septiembre; la que se rifarán las
grandes perfumeras para el anuncio de Navidad. Lo más de lo más.
Y
ahora tenemos al fulano que ha ganado el premio de la
Academia al mejor corto documental. Un friki que no sabe ni
cómo ha llegado hasta ahí, con un traje prestado que se le nota que es prestado, con la pajarita mal puesta (y eso que es de las que tienen
una gomita) y un pelo limpio-pero-que-parece-sucio. Ni cristo se
acordará de su nombre, le han dado el premio durante una pausa
publicitaria de la ABC y encima en algún momento de la noche le han
confundido con un bedel, un conserje o lo que es peor, con un camarero.
En resumen, el último mono del sarao.
Ahora supongamos que la tipa del primer ejemplo es la novia durante
el proceso de preparación de la boda y que el tipo del segundo
ejemplo es el novio.
Aquí
comienza el Diario de Boda de Lourdes y Cristóbal
Jesús, la ganadora del Oscar a la mejor actriz protagonista y el
tipo que ha ganado el premio al mejor corto de no se que
movida...
BIENVENIDOS
A NUESTRA LOCURA
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